jueves, 31 de mayo de 2012

VAGABUNDO DE LA MALA SUERTE


Me dirigía hacia la parada para irme a mi casa, pase entonces por donde se encontraba un viejito con ropa desgastada y hambre pidiendo limosna, sinceramente no traía mas que para la combi, así que no le di nada, el se molesto tanto que me fue siguiendo y al mismo tiempo me gritaba: “dios te castigara por no ayudar a tu prójimo!” o “ ¡te vas a ir al infierno!”, me asusté, no por lo que me gritaba, sino porque era la primera vez que un vagabundo me seguía a gritos, era algo raro
Ya cuando me encontraba a la combi, cada tope que se pasaba, mi cabeza hacia Toc cuando se golpeaba contra el techo, lo feo era que el chico guapo que se sentaba frente a mí,  apretaba sus labios como si de su boca quisiera salir un rio carcajadas, ¡claro! de ver como los topes provocaban que mi cabeza sonaba chistoso, no se podía aguantar reírse; luego que ya iba bajando de la combi, que en esas mi uniforme se atora en  la puerta, a eso no le había puesto interés hasta que otro guapo me toco el hombro, y pensando en que ya había ligado, me desilusionó cuando dijo: “tu falda tiene un agujero”, ¡HORROR! , el chico había visto mi ropa interior rosa.
Con mi mochila me fui tapando el clima de mi retaguardia, en eso por estar distraída con otro bombón, no me fije que había pisado un chicle;  pase a casa de mi tía a saludar, mi hermana estaba allí, pero cuando nos estábamos retirando, la puerta se atasco, ya no quería abrir, la opción que nos quedaba era la ventana que estaba en lo alto de la puerta, mi hermana era la primera en que quería salir, tratándola de ayudar, mi nariz empezó a olfatear un aroma apestoso, ¡Prrrrrr! mi cara se cubrió entonces del gas toxico de ella.
Obviamente al llegar a mi casa me fui a bañar, se conté a mi mamá, y fue que recordé aquellas palabras del viejo vagabundo que me había maldecido, desde entonces cada vez que ceo uno, le doy algo para que ya no me pasen cosas feas, como el chicle en mi zapato, mi uniforme agujerado o el gas apestoso de alguien más.

Autor: Fatima Musumely Arellano Aguilar

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